jueves, 3 de mayo de 2012

Lectura Reflexiva

                                     
Una mañana como otra cualquiera, la Tierra despertó y abrió los ojos. En vez de quedarse mirando hacia el infinito universo, se detuvo a observarse a sí misma. Se vio tal cual era, aplastada en los polos y abultada en el ecuador, aunque al mirarse con detenimiento apreció grandes cambios que la dejaron preocupada; ya que se estaba empezando a sentir decaída. Descubrió entonces ciertas manchas en los océanos y que sus aguas ya no eran tan limpias como antes; además que los animales marinos estaban muriendo a causa de los grandes derramamientos de petróleo y de la enorme contaminación en que vivían.                                                                   
 
Luego miró en sus costados los bosques, que se empobrecían cada vez más a causa de la indiscriminada tala a la que eran sometidos y que la vida silvestre también estaba sufriendo. Por su parte, el aire ya no era puro y se volvía irrespirable y la capa de ozono desaparecía en su envoltura. Se sentía cada vez más caliente, pues su temperatura había aumentado debido al calentamiento global. Todo esto ocurría a causa de la llamada contaminación ambiental. La se dio cuenta que estaba rodeada de hambruna muerte y destrucción. Su temor la llevó a descubrir el único y gran culpable de todos los males: el ser humano”, ése que se jactaba de ser el único animal racional; pero que era víctima de su propia codicia.
Entonces la tierra pensó en vengarse y tomar acciones severas por recibir tanto maltrato de quienes la habitaban. Provocaría terremotos, maremotos, erupciones volcánicas, lluvias prolongadas, sequías interminables, y un sinfín de plagas y enfermedades que borrarían toda presencia humana; pero seguidamente se puso a reflexionar y se dio cuenta de que todos los hombres no eran iguales, y que al hacer esto pagarían todos justos por pecadores.
Sabía que en este planeta, también muchas personas luchaban día a día por salvarlo, que no todos los humanos carecían de conciencia; y muchos sentían amor y respeto por el ambiente. La tierra decidió entonces darle otra oportunidad al hombre para que aprendiera a valorar y respetar todos aquellos regalos naturales que siempre nos ofrece.

¡Y tú, que has hecho por cuidarme!


1 comentario:

  1. Aja!!! otro ambientalistaa... que fino!!! XD me gusto tu blog, felicitaciones

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